Ma. Dolores Cobos

“CREADA POR EL, PARA EL”

Mi nombre es Mª. Dolores Cobos Ubeda. Soy española, manchega, nací en Herencia, (Ciudad Real), Nací y crecí en una familia cristiana. Me eduqué con las Religiosas Mercedarias de la Caridad. Tengo 52 años y soy feliz, viviendo mi vocación de Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. En el convento-casa de oración que tenemos en Robledo de Chavela (Madrid).

Fui 3 años novia con Francisco de 1972 a 1975, que lo dejé para ingresar donde sentía el Señor me llamaba en la Congregación de las Religiosas con las que me había educado. El Señor me llamaba a seguirle, a “Ser de Él” en los años del colegio, siempre dejaba en mi un silencio interior el ver a la Religiosa, como pertenencia de Dios. Ingrese en Granada y estuve Feliz, en la Congregación 8 años. El 1982 haciendo ejercicios espirituales sentí fuerte la llamada del Señor a seguirle más de cerca en la vida contemplativa y después de 2 años de lucha y resistencias, el 1984 ingrese con las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. Un sacerdote me habló de ellas, de su carisma y estilo de vida y fui a conocerlas. En la capilla me sentí fuertemente atraída por el corazón vivo y traspasado de Jesús Eucaristía Expuesto en una custodia-Cruz del Apostolado, donde es adorado por las RCSCJ noche y día, las 24 horas del día. Fue tan fuerte la atracción del Señor, que de no haber ingresado aquí, ya en otro lugar no hubiera sido feliz.

Mi vocación es rica en su inicio y realización, me conmueve ver a la luz de la fe, la continua amorosa y a veces dolorosa intervención de Dios, ver su amor fiel, que en todo momento me cuida y acompaña, veo ahora con un poco de distancia, como estaba y está más presente y atento, cuando yo me siento más sola y abandonada  cada día veo más claro, como El está en todo… amándome, atrayéndome a una mayor y más estrecha unión con El, todo lo que hace o permite es siempre para mi mayor bien, y felicidad y el bien de aquellos que me confía en la misión que con la vocación me da.

Amo mi vocación, es lo más grande de mi vida, me siento amada por Dios en gratuidad con amor esponsal. En mi vocación sacerdotal encuentra sentido todo lo que vivo es una historia de amor que juntos vamos haciendo Dios y yo en esta historia está implicada toda mi vida y mi persona.

Con la vocación Dios me ha manifestado un grande amor de predilección, al escogerme para prestarle el servicio íntimo de unirme a su sacrificio, acompañándole y adorándole en la Eucaristía noche y día para consolar con mi presencia y amor su Corazón Redentor, herido por nuestras ingratitudes, rechazos…… desprecios e indiferencias y olvidos especialmente de sus escogidos: Sacerdotes y almas consagradas.

Nuestro lema es “Por ellos me consagro” y nuestra vocación es respuesta del Señor a un grito de amor de Conchita nuestra fundadora: y “Jesús Salvador de losHombres, Sálvalos, Sálvalos”; de esta forma Dios me llama como esposa a colaborar en su obra redentora acogiendo con amor la participación de su dolor interno, ya que no se puede acompañar sin compartir, ni consolar sin participar.

Agradezco al Señor el amor y la confianza que me ha manifestado en cada paso, agradezco esos 3 años de noviazgo, experiencia de amor humano que me ayuda a entregarme más plenamente al Señor, mucho me costó dejar a Francisco, igual después el cambio de Congregación, era feliz dando y entregando a los enfermos y ancianos lo mejor de mí en uno y otro caso era “un te quiero y te dejo” ¿quién podría comprender esto? Cada paso era un acto de fe abandono y confianza en Dios que me llamaba, después Él me ha ido confirmando y he podido experimentar de muchos modos Dios es Fiel no falla ni engaña y siempre nos da mucho más de lo que podemos pensar y desear. En este camino de fe vocacional la Virgen María me acompaña y me ayuda con el ejemplo de su Don total a Dios en todo momento y circunstancia.

Por favor ayúdame a dar gracias a Dios por el don gratuito e inmerecido de la vocación y pídele para mi el don de la perseverancia y fidelidad. ¡Muchas gracias!

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