Susana Cruz

Creo que mis votos perpetuos no los acabo de hacer, sino que los hice desde que tenía 17 años. Fue un llamado muy fuerte que no pudo realizarse materialmente entonces cuando tenía 17 años fue por circunstancias fuera de mi voluntad. Se realizaron sin embargo espiritualmente, me dieron un sentido de ya no pertenecerme y ser toda de Él. También experimenté una protección muy fuerte de parte del Señor, que parecía decir: “Esta alma es mía”. Y puso en mi camino personas que me protegieron, me instruyeron y me tuvieron siempre ocupada en el servicio a Nuestro Señor.

Aparentemente viví una vida muy normal de adolescente, joven y madura, llena de compromisos en la Acción Católica, Comité Diocesano, Alianza de Amor  y hasta en un Club Social de Servicios, del cual quise retirarme pero mi director espiritual el P. Panchito González, M.Sp.S. no me dejó, pues decía que me hacía falta.

Tuve varios novios los cuales acepté pensando poder definir mi vida, pero siempre me sentía en espera de algo más grande. Uno de mis novios me dijo que lo que yo quería era un amor perfecto y que eso no existía, que era una ilusa, que no vivía en este mundo.

Desde entonces ya no seguí buscando,  me dediqué en cuerpo y alma a mis compromisos: La Acción Católica, no la tomé como un pasatiempo, sino como una vocación y así se me pasaron los años volando.
Al morir mi mamá en 1896, le dije a mi director espiritual, P. Tarsicio Romo M.Sp.S.  que él sabía cuál era mi grande anhelo puesto que ya había hecho con el mis votos privados en la Alianza de Amor en 1977 y los había renovado todos los años. Sí, me contestó, ahora ya no tienes ningún impedimento para realizar tus sueños.

Y así fue a pesar de mi edad (55 años), Nuestro Señor me abrió las puertas de las Religiosas de la Cruz en una forma sorprendente, casi increíble y también se quisieron desatar fuerzas contrarias que trataron de obstaculizar mi entrada, el demonio puso el llamado “combate de los buenos”, que según ellos por mi bien trataron de impedir mi entrada.

Pero cuando Dios decide su acción no hay fuerza natural o sobrenatural que Él no venza.  Y aquí me tienen viviendo una experiencia maravillosa que casi no he sentido el pasar del tiempo. Está uno tan ocupada aprendiendo a vivir una vida de entrega total en la convivencia fraterna , en una constante renovación y vencimientos de criterios equivocados que tiene uno que corregir; luchando siempre por tratar de hacer todas las cosas lo mejor posible, para agradar a Nuestro Señor y agradecerle las gracias que constantemente nos está dando con detalles que nos llenan de alegría, pues siento que nos chiquea de mil formas.

No puedo decirles que todo ha sido vida y dulzura y que me ha sido muy fácil todo, no mi condición de ser una mujer ya formada con criterios propios y costumbres muy arraigadas, que aunque muy buenas no checaban con las condiciones y costumbres de una religiosa.

Pero cuando Dios llama también da la gracia para que fuera dándole por amor todo y aceptando y reconociendo mis propias limitaciones e irlas corrigiendo conforme las fui descubriendo.

Esto es un proceso de toda la vida, pues siempre hay algo que corregir. Algo que me tenga que perdonar. Algo con que constantemente le demuestre mi amor. Mucho que agradecer. Algo que yo le pueda sacrificar. Algo que yo le pueda ofrecer. Algo que yo tenga que hacer para que siempre pueda darle ese consuelo que tanto necesita SU CORAZÓN.

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